jueves, 24 de enero de 2013

Libro: Cómo el amor no transformó el mundo



El tiempo lo cura todo. Otra milonga. El tiempo no cura nada. O cura lo que ya no importa. El tiempo es precisamente lo que nos hiere. 

Noches en vela. Apatía. Distracciones constantes. Pensar en lo que se dijo, en lo que se va a decir. En lo que se debería haber dicho. Mirar el horóscopo. El tuyo y el de él. Idealizarlo. Ver su rostro en cada rostro. Euforia. Bajones. Hablar sola. No comer. Beber en exceso. Vigilar el teléfono. Autocompadecerse. Hablar de tonterías. Írsete la bola. Pensar en lo que ella pensaría. En qué estará haciendo. Con quién. Llorar. Oír canciones tristes. Pensar en no pensar. Pensar en pensar en no pensar. No dormir. No vivir. Eso es lo normal en el desamor. 

Aunque, en realidad, fue mucho peor. Mucho. Una profundidad peor. 

Porque era el miedo.

Yo mataré monstruos por ti.

(Ignacio del Valle)

1 comentario:

Almudena dijo...

Un texto precioso y con muuucha razón.
Un beso.