miércoles, 25 de agosto de 2010

A veces, nos empeñamos en luchar contra imposibles, en querer que todo suceda como queremos, y no somos capaces de aceptar que nosotros no movemos los hilos de la vida, que hay cosas que no dependen de nuestros deseos. No es resignación, es aceptación. Hay veces que luchar contra un imposible, además de resultar inútil, puede hacernos mucho más daño que el hecho en cuestión.

1 comentario:

Manuel Díaz dijo...

¡Hola¡
Estaba saltando de blog en blog y he llegado hasta aquí. Como me gustó bastante voy a incluirlo en mi blog (Diario de entrenador soñador)para tu conocimiento. Espero que haya ningún problema.
Recibe un cordial saludo
Manuel.