viernes, 23 de abril de 2010

Si cultivas con excesivo mimo el jardín secreto de tu alma, puede llegar a hacerse demasiado exuberante, a desbordar el espacio que le corresponde y, poco a poco, a invadir otras regiones de tu alma que no estaban llamadas a vivir en secreto. Y así puede ser que tu alma entera acabe convirtiéndose en un jardín cerrado ...y, pese a su esplendor y su perfume, sucumba a su propia soledad. (Arthur Schnitzler)

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