lunes, 28 de septiembre de 2009

Hemos de ser espontáneos, sin llegar a ser impulsivos. La gente impulsiva actúa sin pensar, y las emociones impulsivas pueden ser muy negativas. Los sentimientos puros como el amor y la alegría, si son genuinos, son naturales y espontáneos; la espontaneidad es positiva y edificante. Es preciso saber retar sin provocar, para lograr el progreso y el cambio positivo debemos retarnos y retar a otros a pensar y actuar de manera nueva y diferente. La provocación, en cambio, se basa en el ridículo. Ridiculizar lo que otros creen o hacen es una actitud destructiva que nunca será benéfica... (Brahama Kumaris)

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