lunes, 11 de mayo de 2009

Destino de caballero

Es extraño pensar que llevo un mes sin verte. He visto la luna nueva... pero a tí no, he visto atardeceres y amaneceres, pero ni sombra de tu bello rostro. Los añicos de mi corazón roto son tan pequeños que pasarían por el ojo de una aguja. Te añoro como el sol añora a la flor, como el sol añora a la flor en lo más crudo del invierno. En vez de dirigir su luz a la belleza, el corazón se endurece como el mundo cogelado en que tu ausencia me ha sumido. La esperanza me guía... Es lo que me da fuerza de día y, sobre todo, de noche. La esperanza de que, aunque te hayas ido de mi vista, no será la última vez que pueda contemplarte.

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