lunes, 22 de septiembre de 2008

Serie "Anatomía de Grey"

En el instituto en clase de literatura, tuvimos que leer Romeo y Julieta para subir la nota, la señorita Snaither nos hizo representar la obra. A Sit Stapharilo le tocó Romeo y a mí, cosas del destino, Julieta. Las demás estaban celosas pero yo tenía otra opinión, le dije a la señorita Snaither que Julieta era idiota, se enamora del único al que no pueda tener a su lado y después culpa al destino de su propia decisión. La señorita Snaither me dijo que cuando el destino se cruza en tu camino, a veces no tienes alternativa. A los catorce años ya tenia muy claro que el amor, como la vida, es fruto de las decisiones, y el destino, no tiene nada que ver. A todos les parece tan romantico... Romeo y Julieta, el amor verdadero... que pena. Si fue tan tonta como para enamorarse del enemigo, tomar veneno e irse a dormir a una cripta, se merecía lo que le pasó. Quizá Romeo y Julieta estuvieran destinados a unirse, aunque solo durante un tiempo, luego pasó su momento. Si lo hubieran sabido, tal vez todo habría ido bien. Le dije a la señorita Snaither que cuando fuera mayor tomaría las riendas de mi destino, que no dejaría a ningún hombre arrastrarme al abismo, me respondió que si alguna vez sentía la pasión podría considerarme afortunada, y que si la encontraba, no nos separaríamos nunca. Yo sigo creyendo que el amor es una cuestión de decisiones, hay que dejar a un lado el veneno y la daga y buscar tu propio final feliz... casi siempre. Pero a veces, a pesar de decidir lo mejor que puedes, y de tus intenciones, el destino termina por ganar.

No hay comentarios: